Else Kientzler

Algunos de sus recuerdos

 

Durante la guerra, en 1943, el destino me condujo al invernadero de Ludwig Kientzler. Yo solamente tenía 19 años de edad en aquel entonces. Después de un periodo de servicio de trabajo en Sudetenland, yo fui enviada a trabajar en una fábrica de municiones. Posteriormente me vine a trabajar al invernadero llamado "Kientzler Jungpflanzen" en Bad Kreuznach.

Este invernadero fue establecido por Ludwig Kientzler y su esposa Susanne, nacida en Holzbauer, Bad Kreuznach el 15 de octubre de 1904. Ellos cultivaron Geranios, Flor de Vanilla, Crisantemos y plantas ornamentales. Después de la primera guerra mundial fueron agregadas nuevas variedades: begonias-rex, begonias Lorraine, helechos, pteris, hydrangea y crisantemos. Con gran aplicación y determinación ellos tomaron esta sólida tarea. Esta operación altamente especializada ganó pronto una gran reputación a través de Alemania por su alta calidad en plantas jóvenes.

Else Kientzler

Else Kientzler

Aún cuando, Ludwig Kientzler predijo que este invernadero estaría en operación durante un periodo de 100 años. Él quiso decir literariamente: que él esperaba que se estableciera para siempre. Él nunca estuvo muy ansioso en cambiar o modernizar nada. Sin embargo, él ahora estaría orgulloso de su nieto si pudiera ver la moderna operación que ellos utilizan hoy. Con el tiempo yo empecé a trabajar en el invernadero, en 1943, el hijo del dueño había estado ausente del frente por tres años. Cuando él llegó, el anciano Kientzler estuvo muy feliz de tener una joven ayuda. Una noche, del mismo año, su hijo el joven Kientzler - llegó a mi casa y partió inesperadamente, fue la primera vez que lo vi. Yo estuve sorprendida de ver como un hombre tan joven y atractivo estaba en frente de mí y me enamoré de él inmediatamente. En las últimas semanas de la guerra una bomba cayó en los viveros, destruyéndolos completamente.

Esto fue en enero de 1945, y esto fue tan frío que casi todas las plantas murieron congeladas. Para salvar lo que pudimos, de prisa reparamos los viveros, usando lo que pudo ser recuperado de los escombros dejados por la bomba. Luego, propagamos plantas madres de las existencias sobrantes. Ludwig, el hijo, fue retenido como prisionero de guerra solamente por un corto periodo y regresó al hogar in 1945. Nosotros nos casamos ese mismo año. Luego en 1946, nació nuestro hijo Ludwig, seguido por Helmut en 1950 y por último Iris en 1956. Después de la guerra, el sistema de calefacción fue completamente automatizado y convertido de manera que los combustibles líquidos pudieron ser usados, los invernaderos antiguos fueron reemplazados por invernaderos modernos y los senderos fueron pavimentados. Luego fuimos capaces de expandir nuestra selección de crisantemos.

Ludwig Kientzler

Ludwig Kientzler

En 1949, el abuelo Kientzler falleció a la edad de 69 años, después de haber sufrido una apoplejía. Como único hijo mi esposo Ludwig, quien había terminado sus estudios en floricultura, tomó la responsabilidad de continuar con el negocio. Luego el 19 de marzo de 1960, mi esposo sufrió un derrame cerebral a la edad de únicamente 45 años. Él falleció luego de 2 horas. Nosotros fuimos incapaces de asimilar lo que había ocurrido. Nuestros tres hijos, Ludwig de 13, Helmut de 10 e Iris de 3, habían perdido un ser querido y una persona maravillosa, quien de repente se había marchado de nuestras vidas estando en su mejor momento. De un día para el otro no había quien estuviera a cargo del negocio. En este momento tan crítico la única cosa por hacer fue que dos mujeres - las madres de la familia, la señora Kientzler y yo- combinamos nuestros esfuerzos. Nosotras tomamos la responsabilidad completa de la compañía ya que yo deseaba preservarla a toda costa para mis tres hijos. Empecé a vivir una doble vida: primero como madre criando mis 3 hijos, y segundo trabajando en el invernadero y como administradora de la misma compañía.

Dirección y talento organizacional, coraje y determinación, liderazgo y sentido de propósito fue todo lo que se requirió en una alta medida. Yo considero la habilidad de trabajar como un típico atributo femenino - esto puede ser el resultado del hecho de que la mujer frecuentemente tiene que coordinar muchas cosas, por ejemplo: la familia, la profesión y el trabajo de su hogar. Trabajar incesantemente desde temprano en la mañana hasta tarde en la noche fue para lo que fui llamada, para esto fue necesario proveer ímpetus y servir como un modelo, mientras nunca se nos permitió llegar a desanimarnos. Después de la súbita muerte de mi esposo, un Francés Horticulturalista, Michael Letscher, me suministró una gran ayuda. Sus esfuerzos en nombre de nuestra empresa fueron tremendos. En 1960, los viveros empezaron a ser más y más populares - nosotros agregamos Cissus, Scindapsus, Philo, Hedera, Hibiscus, Ficus benjamina a nuestra colección. Nuevos métodos de propagación animaron un rápido crecimiento económico e incrementaron el reconocimiento de nuestros productos. En 1963, la idea de relocalizar el negocio tomó forma concreta.

El edificio original en Bad Kreuznach

El edificio original en Bad Kreuznach

La localización original en Bad Kreuznach era muy limitada en su potencial de desarrollo: las instalaciones tenían sesenta años y estaban situadas en una pendiente. Existían gradas dentro de los invernaderos. Ellas impedían el uso de vehículos motorizados dentro de los invernaderos. Por consiguiente, cada caja tenía que ser transportada manualmente y esto hacía imposible mejorar nuestros métodos de producción. También existía una necesidad obvia de expansión. Por esta razón, tomé una decisión, compré cuatro hectáreas del Commercial Real State en Gensinger en la región de Mainz-Binger.

La mudanza a Gensinger empezó en 1964. Construimos invernaderos largos y automatizados, una unidad de calefacción con un gran tanque de aceite, espacio para el departamento de despacho, instalaciones con comodidades para nuestros empleados y nuevas oficinas.

Gensigen 1974

Gensigen 1974

Después introducimos un nuevo método de propagación de crisantemos, la mayoría de los espacios de los invernaderos fueron dedicados a su crecimiento. Yo frecuentemente me preguntaba cómo una mujer fue capaz de manejar todo esto. Por mi parte, todo lo que puedo decir es que me gusta trabajar y disfruto siendo responsable. El ser forzados a trabajar duro nos permitió probar los límites de nuestra fortaleza.